- ¡Usted es un triunfador, lo ha demostrado!- decía el psicólogo del equipo mientras le mostraba una serie de revistas que reproducían las fotografías de sus anotaciones la temporada anterior.
- Lo sé, sin embargo últimamente no me siento el mismo. De hecho, ni siquiera me reconozco en esas imágenes que usted me muestra... además, he tenido sueños recurrentes que me desconciertan.
- Dígame ¿qué es lo que sueña? –dijo el psicólogo con absoluto interés.
- Cada noche, a partir de que ganamos el campeonato, sueño que la alarma de un reloj me despierta, después de apagarla me dirijo al baño, me aseo, me visto con trajes viejos, luego me dirijo a mi trabajo en una oficina de gobierno donde estoy a cargo del archivo. Al llegar la tarde voy a comer, siempre al mismo lugar, después vuelvo a la oficina a seguir archivando más documentos, ya cuando anochece regreso a mi casa y veo televisión hasta dormir... Así es como termina mi sueño, después me despierto.
- Que le parece si continuamos la próxima sesión... Hasta luego –lo despidió sombriamente el psicólogo, quien desconcertado aspiró muy profundo y dijo:
- Es extraño, es muy parecido a mi sueño, pero en el mío yo trabajo en la construcción de un puente.
- Lo sé, sin embargo últimamente no me siento el mismo. De hecho, ni siquiera me reconozco en esas imágenes que usted me muestra... además, he tenido sueños recurrentes que me desconciertan.
- Dígame ¿qué es lo que sueña? –dijo el psicólogo con absoluto interés.
- Cada noche, a partir de que ganamos el campeonato, sueño que la alarma de un reloj me despierta, después de apagarla me dirijo al baño, me aseo, me visto con trajes viejos, luego me dirijo a mi trabajo en una oficina de gobierno donde estoy a cargo del archivo. Al llegar la tarde voy a comer, siempre al mismo lugar, después vuelvo a la oficina a seguir archivando más documentos, ya cuando anochece regreso a mi casa y veo televisión hasta dormir... Así es como termina mi sueño, después me despierto.
- Que le parece si continuamos la próxima sesión... Hasta luego –lo despidió sombriamente el psicólogo, quien desconcertado aspiró muy profundo y dijo:
- Es extraño, es muy parecido a mi sueño, pero en el mío yo trabajo en la construcción de un puente.